¿Por qué soñamos?

Una pregunta recurrente del ser humano siempre ha sido la de por qué sueña, y la respuesta es relativamente más compleja de lo que podemos llegar a creer

Cuando un ser humano se duerme, en el cerebro empiezan a suceder importantes procesos neuronales en los que se ordenan, archivan y clasifican el cúmulo de vivencias y pensamientos acaecidos durante el día. Mientras se producen estos ciclos, ocurren diversos cambios químicos en él que inducen a entrar en la conocida fase REM del sueño, la fase en la que soñamos.

¿Por qué soñamos?

En este estado, en el que nuestros ojos se mueven de una manera rápida, el resto del cuerpo se encuentra prácticamente paralizado, en una relajación total debido al bloqueo que el tronco cerebral ejerce sobre las neuronas motrices. Es por esta razón que aunque nuestro cerebro se encuentre activo —consumiendo hasta un 80% de la energía que tiene disponible— y soñemos por ejemplo que corremos, nuestras extremidades no se mueven.

Las fases REM duran entorno a dos horas y se suceden varias veces durante el sueño. Si una persona es despertada durante el transcurso de una de ellas, el descanso habrá sido de muy baja calidad, pero probablemente recordará lo que haya soñado. En cambio, si se despierta al sujeto entre fase y fase, sentirá una gran sensación de descanso, pero no podrá contar con tanta facilidad lo vivido en sueños o directamente no recordará nada.

Las imágenes que vemos y se generan en nuestros sueños responden a excitaciones visuales producidas por las reacción químicas cerebrales de las que hablamos antes, así pues, cuando llegan todas ellas a la corteza cerebral, donde se sitúan los pensamientos, esta responde armándolas de manera aleatoria. Así se crean las historias, casi siempre ilógicas y sin sentido, que denominamos sueños.